Quienes Somos



¿Quiénes somos?

Somos una asociación sin ánimo de lucro formada por un grupo de familias y educadores que trabajamos juntos en la creación de una escuela de pedagogía activa en la Bahía de Cádiz.

¿Qué es una Escuela Activa?
Existen numerosas escuelas activas en nuestro país y todas coinciden en dar prioridad a que los niños y niñas sean protagonistas de su propio aprendizaje. El maestro o maestra pasa a ser una persona de referencia y acompañante, desde el más profundo respeto a la individualidad, ritmo e intereses de cada niño/a.
Las familias y maestras de La Luciérnaga nos inspiramos en diversas pedagogías consolidadas como la pedagogía Waldorf, la Montessori y la Pestalozzi, caracterizadas por ofrecer un ambiente donde los niños y niñas aprenden a través de la propia vivencia y experiencia, primando el trabajo cooperativo. Creemos que sólo se genera un aprendizaje real y duradero cuando el niño y/o niña siente una motivación intrínseca, es decir basada en su propios intereses. Este tipo de pedagogías también se denominan respetuosas, pues ponen especial énfasis en el trato amoroso hacia el niño/a, base de un buen desarrollo de la inteligencia emocional.  
La Luciérnaga es una escuela viva, pues creemos en un espacio de aprendizaje y de desarrollo en constante movimiento, creciendo y cambiando a partir de lo que niños y niñas necesitan, generan y expresan en libertad. 

¿Qué aprenden?
El conocimiento adquirido en una escuela de pedagogía activa es global e integrado. Los contenidos del curriculum oficial se cubren igualmente, sólo que por diferente camino: cambiamos el cómo pero no el qué

¿Y los límites?
Los niños son los primeros que demandan límites para poder crecer seguros, ya sea en el plano físico o en el emocional. Hay un instinto de supervivencia y búsqueda de protección que hace que los límites pasen a ser algo indispensable en la evolución del niño/a. Los límites establecidos pueden variar mucho dependiendo de nuestros propios miedos y de  los diferentes factores en la vida de cada niño/a,  sin embargo, hay ciertos límites en nuestra escuela que son muy claros y firmes: no agredir a otro o a uno mismo y no dañar el entorno.